lunes, 28 de octubre de 2013

BELLEZA MASCULINA IDEAL

 La belleza es el resultado del proceso y juicio mental de comparar a cada persona u objeto que vemos con un ideal hipotético, imaginario y aparente que representa su paradigma o arquetipo estético. Cuanto más la persona u objeto que es sometida al juicio de nuestra razón se acerque al ideal, más bello será. Cada cultura tiene su ideal de belleza y esta cambia según la época y por supuesto dentro de ciertos límites de persona a persona.

¿Pero cuál sería el ideal de la Belleza Masculina? Hay algunos rasgos comunes, unos de ellos son los hombros y pechos desarrollados que dan una apariencia de “V” del torso, brazos fuertes y cintura más o menos estrecha, tal como lo fue el ideal de la belleza masculina en el arte grecolatino clásico. Los hombres que poseen la apariencia de estatua griega son considerados bellos y por lo tanto los hace además ser considerados sexualmente apetecibles, tal como escribe Jorge A. Chávez Reyes: “Y es que belleza y erotismo (en el caso humano) están muy ligados.”

También podemos interpretar que los atributos corporales que definen a un hombre como "bello" son considerados también sinónimo de fuerza física y potencia sexual, de capacidad de defensa y ataque, y muchas veces de manutención, sin embargo este último, ya no es importante y casi no se somete a consideración pues como conforme avanzó la civilización, los atributos físicos dejaron de hacer a un hombre mejor proveedor para la pareja.

Quizás haya sido en la Grecia antigua en donde se le dio más importancia a la belleza masculina. Sin embargo, después de la época grecorromana, el que un hombre fuera o no bello dejó de ser considerado importante. En contra de lo que había pasado en la Grecia clásica, en la época cristiana el ideal estético se volvió femenino, tal vez el culto a la virgen, o la vinculación del cuerpo femenino con la reproducción y la maternidad, por ejemplo busto grande y opulento, caderas amplias y las redondeces de las formas.

No obstante, y como vemos hoy en día, el ideal de belleza masculina ha vuelto a tomar parámetros dentro de los ideales estéticos generales y mundiales, cada vez vemos más publicidades y arte donde se muestra la belleza masculina. En la actualidad los modernos Apolos y Adonis aparecen en todo tipo de publicidad mostrando sus musculosos cuerpos de gimnasio. El torso masculino se ha convertido desde hace algún tiempo, en la imagen más poderosa de la publicidad, ya que resulta atractivo para hombres, mujeres, gays y heterosexuales. El cuerpo masculino de este modo ha empezado a ser también un “objeto de consumo” por la publicidad. Por otro lado, en el arte vuelve a aparecer el cuerpo masculino tratado como un objeto bello en si mismo, como queda patente en la fotografía y otras artes así como en la literatura y el cine.


 Durante los años sesenta y setenta el ideal de la belleza masculina era más andrógina, debido a la filosofía de la igualdad de sexo que tuvo durante esa época y el movimiento hippie, sin embargo en los ochenta aparece la cultura del gimnasio y los aeróbicos, el hombre se empieza a preocupar por presentarse saludable y fornido. En pleno siglo 21 vuelve a tomar fuerza el ideal clásico griego, cuerpos delgados pero musculosos con el mínimo de grasa corporal, pero además se le agrega un cuidado extremo, pieles suaves y afeitadas, siempre peinados y bien vestidos.

En realidad el ideal estético impuesto hoy en día de la belleza masculina, es el ideal que se impuso entre los gays u homosexuales a partir de los años 80, sólo tendríamos que ver el trabajo artístico de fotográfos como Bob Mizer, James Bidgood, Arthur Tress o Robert Mapplethorpe, o los dibujos de Touko Laaksonen ("Tom de Finlandia") o las revistas gay de los años 50 hasta los setenta u ochenta. El ideal de la belleza masculina en los gay o la comunidad homosexual sigue siendo casi la misma que la idealización de la belleza masculina que tuvieron los antiguos griegos y romanos, con la diferencia que mientras los antiguos grecolatinos y posteriormente los artistas del renacimiento y del barroco (en realidad en casi toda la Historia del Arte) no insinuaban los genitales o estos eran minimizados, hoy en día se acentúa la presencia de los genitales como una parte estéticamente importante y vital del cuerpo de un hombre.

Los criterios estéticos de la belleza masculina se han extendido, es la estatua griega con “bulto”, y además presentando ropa a la moda y excelente cabello y es un canon de belleza que toca o va dirigido a todo público, tanto a mujeres como a hombres, a heterosexuales u homosexuales. Eso lo vemos a diario, en las vallas publicitarias, en las novelas, publicidades de televisión, donde se exhiben los torsos desnudos de hombres, modelos, artistas y hasta deportistas, todos con poca ropa o semidesnudos, sustituyendo en gran parte al ideal femenino no solo como herramienta publicitaria sino también con el ideal de belleza en general.

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