miércoles, 22 de mayo de 2013

Esteroides y Vigorexia



La adición al ejercicio o vigorexia es un trastorno en el cual las personas realizan prácticas deportivas en forma continua, con un fanatismo prácticamente religioso, a punto tal de poner a prueba constantemente su cuerpo sin importar las consecuencias.

Podemos encontrar aquellos que sólo buscan la figura perfecta influenciados por los modelos actuales que propone la sociedad, y aquellos deportistas que sólo quieren llegar a ser los mejores en su disciplina exigiendo al máximo a su organismo hasta alcanzar su meta.

Los adictos al ejercicio practican deportes sin importar las condiciones climáticas, sientan alguna molestia o indisposición, a punto de enfadarse y sentirse culpables cuando no pueden realizarlo o alguien critica dicha actividad.
La mayoría no puede dejar de concurrir un día al gimnasio, en el que pasan además muchas horas por día, llegando a convertirlo en su segundo hogar.

Estas personas poseen una personalidad muy característica, similar a los que padecen otras adicciones: tienen baja autoestima y muchas dificultades para integrarse en sus actividades sociales habituales, son introvertidos y rechazan o les cuesta aceptar su imagen corporal. Su obsesión con el cuerpo comparte muchos rasgos con la anorexia. 

El físicoculturismo es uno de los deportes que más comúnmente está relacionado con este tipo de trastorno.

Los esteroides anabólicos son un grupo de poderosos compuestos que son derivados sintéticos de la hormona sexual masculina testosterona.

Los levantadores de pesas, los corredores de larga distancia, los ciclistas y otros atletas usan esta droga ilegalmente, ya que según ellos les da una ventaja competitiva y/o mejora su desempeño físico.

En combinación con un programa de levantamiento de pesas y dieta, los esteroides pueden contribuir a un aumento en el peso corporal y la fuerza muscular.

Se estima que aproximadamente un 2% de los adolescentes usarán esteroides antes de graduarse de escuela secundaria.



Peligros para la salud

Efectos secundarios irreversibles. Los usuarios de esteroides son vulnerables a más de 70 efectos secundarios físicos y psicológicos, la mayoría irreversibles.

El uso de esteroides tiene un efecto más serio en el hígado, el sistema cardiovascular y el sistema reproductor. Los esteroides pueden hacer que los testículos se atrofien, causar esterilidad y pérdida de peso.

En mujeres, el uso de esteroides puede conducir a rasgos masculinos irreversibles como reducción de los senos. Los efectos psicológicos en ambos sexos pueden incluir depresión y aumento en el comportamiento agresivo.

Problemas a largo plazo.



Aunque algunos efectos secundarios aparecen rápidamente, puede que otros efectos de salud potenciales, como los ataques cardíacos o los derrames, no ocurran durante años. El abuso de esteroides por parte de adultos jóvenes puede interferir con el crecimiento óseo y puede conducir a retraso permanente del crecimiento. Las personas que se inyectan esteroides también corren riesgo de contraer VIH y otras enfermedades transmitidas en la sangre debido a agujas infectadas.



VIGOREXIA

Resulta extremadamente curioso observar como las patologías mentales evolucionan y se transforman a lo largo del tiempo, haciéndose sensibles a todos los cambios socioculturales que tengan lugar. La prevalencia de las enfermedades está absolutamente asociada a un entorno concreto y a una época determinada. De este modo se explica la aparición de un nuevo trastorno, la vigorexia, que nace en el seno de una sociedad competitiva donde el culto a la imagen ha adquirido prácticamente la categoría de religión. El término vigorexia, acuñado por el psiquiatra Harrison G. Pope del Hospital McLean (Belmont, EE.UU) define un desorden emocional consistente en la percepción distorsionada de las características físicas, de modo similar a como sucede con la anorexia, pero a la inversa. La persona afectada de vigorexia siempre se ve enclenque, nunca está lo bastante musculada, lo que le lleva a realizar pesas de forma compulsiva, hasta que su cuerpo alcanza desproporciones grotescas. Las personas afectadas por este trastorno pasan horas en el gimnasio, que convierten en su segunda casa, son esclavos del espejo y la báscula. De igual modo que la anoréxica asocia belleza a delgadez en este caso se produce una simplificación similar, se asocia belleza a cantidad de masa muscular. Su vida entera gira entorno al cuidado de su cuerpo, la dieta se regula de forma minuciosa, se eliminan las grasas y se consumen proteínas en exceso, lo que lleva al hígado a desempeñar un trabajo extra. La vigorexia causa problemas físicos y estéticos: desproporción entre cuerpo y cabeza, problemas óseos y articulares debido al peso extra que tiene que soportar el esqueleto, falta de agilidad y acortamiento de músculos y tendones.

La situación se agrava cuando se une el consumo de esteroides y anabolizantes con el fin de conseguir “mejores resultados”. El consumo de estas sustancias aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, disminución del tamaño de los testículos y mayor propensión a padecer cáncer de próstata.

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