jueves, 19 de diciembre de 2013
CARY GRANT SÓLO AMÓ A HOMBRES.-
Cuando en 1932 y a la edad de 28 años el actor ingles Archibald Leach cambió su nombre en Estados Unidos por el de Cary Grant, había tenido tres amantes en su vida, ninguno de ellos mujer. "Cary Grant: el corazón solitario", un libro que los biógrafos Charles Higman y Roy Moseley acaban de hacer público, en inglés, dice que después se atravesaron en el destino del actor otros dos tipos que ya comenzaban a ser famosos: el tambien actor Randolph Scott y Howard Hughes, entonces un magnate incipiente. Como Grant, estos dos fueron desde muy jóvenes homosexuales hasta el tuétano, sólo que Hughes sintió siempre culpabilidad ante su apasionada inclinación y prefirió esconderla tras el biombo público de una publicitada promiscuidad heterosexual.
A los 6 años de edad, Archie había sido entregado por su padre a Robert Logan, director de un grupo artístico itinerante que lo iniciaría en algo amado por los tres: el teatro. Atrás quedaban los castigos arbitrarios de su madre, quien además de golpearlo injustamente fijó en el otra característica que le merecería en su vida más de una crítica: la tacañería.
Archie tuvo su primer amante a los 17 años, un actor de estampa musculosa y viril, Francis Renaull, quien representaba, sin embargo, mujeres en los escenarios de Nueva York. Los autores del libro explican que Renault se convirtió, además, en su patrón y en su compañero de apartamento. Después apareció otro actor, el australiano Jack Kelly, cinco años mayor, un afeminado de ojos azules y soñadores que había sido alguna vez asistente de sastre y que entonces pintaba murales y dibujaba subtítulos para las películas mudas.
En Manhattan y durante la prohibición del alcohol, Archie y Kelly abrieron un bar secreto que les dio buenos dividendos, hasta que sus relaciones personales empezaron a enfriarse y cada uno empezó a salir con otros amigos. Sin dejar de vivir juntos, establecieron una clave cifrada: si uno de los dos llegaba al apartamento y escuchaba música clásica era que el otro estaba con un tercero. Si no, era que se podía entrar. Archie terminaría dejando a Kelly y este, amargado por el abandono, se vengaría años después diciendole a Virginia Cherril, entonces prometida del ya Cary Grant, que lo pensara dos veces antes de casarse, porque su novio tenía por aquellos días relaciones sexuales con Randolph Scott y él estaba en condiciones de asegurárselo.
La muchacha, enamorada ciegamente de Grant, prefirió, sin embargo, cerrar sus oídos a la advertencia y zambullirse en el ideal romántico que su hombre representaba para millones de mujeres ingenuas como ella en el mundo, aunque tuviera que arrepentirse después, como en efecto lo hizo, al descubrir que la única masculinidad de su marido consistía en hacerla sangrar a golpes y humillarla con sus posesivos ataques de inseguridad. El resto de las esposas de Grant, incluidas Barbara Hutton y Dyan Canon, recibirían el mismo tratamiento conyugal.
Fue en Hollywood que, durante un receso de la película "Pecadores bajo el sol", Cary Grant conoció a Randolph Scott, un joven alto y apuesto que se había presentado a la meca del cine con una carta de su padre para un viejo amigo llamado Howard Hughes, quien lo cubrió de inmediato con su sexo y protección.
Cary y Randolph se emocionaron el uno con el otro y decidieron de inmediato vivir juntos. Los publicistas de la Paramount tuvieron que inventarse toda clase de farsas para satisfacer la moral californiana, colocando a su lado damitas de compañía en papel de novias, para no debilitar la imagen de seductores en ascenso que ambos tenían. Desde entonces, y en beneficio de su carrera, Cary Grant se vio obligado a administrar, hasta el final de sus días, una doble identidad que lo llevó a la esquizofrenia.
La playgirl Sandra Rambeau y las actrices Betty Furness, Phyllis Brooks, Mary Brian, Betsy Grable, todas voluptuosas y encantadoras, formaron parte del ramillete inacabable de capullos que adornaron la vida del hombre más apuesto del mundo, según las revistas de la época. Puro buche y pluma no más. Cuando se divorció de Barbara Hutton, por ejemplo Binnie Barnes, una gran amiga de Cary, dijo: "No fue una unión feliz. Ni siquiera sé por que se casaron. El era un hombre impetuoso, que parecía entrar en hibernación con cada esposa. Creo que lo paso terrible con la mayoría de ellas. Todas descubrieron, después de casadas, que era homosexual". En otra ocasión, la secretaria de la misma Hutton añadió: "Parece que la bisexualidad de Cary era de preferencias alternadas. Por un periodo de tiempo gustaba de los hombres. Luego se volvia heterosexual por algunos años. Me pregunto si, obsesionado como estaba por su imagen pública, era capaz de expresar sus sentimientos genuinos".
Randolph Scott fue quien seguramente le presentó a Cary a su ex amante Howard Hughes. En todo caso, durante el verano de 1935, Hughes abandonó la construcción de su sueño dorado, el avión H1, para irse con Cary en un yate que los llevaría primero hasta Ensenada, en el golfo de Mexico, y luego hacia arriba hasta San Francisco. El romance fue tan largo en aquella ocasión, que los publicistas de Hollywood tuvieron que recurrir a una inexistente "Miss Moffett" para decir que era ella quien acompañaba a Grant en la aventura.
Una noche, la Policía de Los Angeles arrestó a Cary Grant por asaltar sexualmente a un marinero en el baño para hombres de un almacén. La Policía se lo llevó, pero como había realizado operaciones de espionaje en Europa a favor del gobierno, una alta fuente del Ejecutivo llamó a los agentes con una rapidez insospechada y estos dejaron a Grant en un sitio donde recogieron a otro actor, de tercera, que por una suma considerable aceptó ser arrestado y fichado en su lugar, hasta un día después, cuando fue puesto en libertad por falta de pruebas.
En julio de 1969 la madre de un muchacho lo acusó de recogerlo en su Rolls-Royce y hacerle una propuesta. Sus aventuras nocturnas se multiplicaron. Su última esposa, Dyan Cannon diría despues del divorcio: "Mi vida junto a él fue un infierno. Me golpeaba con sus puños y reía cuando yo me encogía del miedo. Me encerraba en el dormitorio. Un día me tiro al suelo porque no le gusto mi minifalda. Yo levantaba el teléfono para llamar a la Policía y me decía que no lo hiciera, porque la publicidad nos haría daño".
Al periodista Joe Hyams, Cary Grant dijo una vez, cuando el mundo entero sabía que estaba en un tratamiento anti-esquizofrenico con LSD: "Ahora sé cuanto daño hice a las mujeres que amé. Fui un completo fraude. Alguien que pretendía saberlo todo y no sabía nada. Descubri que me estaba escondiendo tras toda clase de defensas, hipocresías y vanidades. Ahora por primera vez en la vida, soy feliz".
Dos semanas atrás había dejado a Betsy Drake. Por una extraña razón, que muchos atribuyen al efecto liberador del LSD, Grant le confesó en aquella misma ocasión a Hyams que el usaba pantaloncitos de mujer, de esos de nylon, en lugar de calzoncillos, porque "son más fáciles de exprimir y de secar cuando se viaja". Pero quizás su momento de mayor sinceridad lo compartió con otra de sus extraordinarias acompañantes, Greta Thyssen, entonces Señorita Dinamarca. Ella cuenta que Grant le dijo:"Yo tengo todo el derecho a amar a toda la gente atractiva que conozco.
Y mucha gente piensa como yo, aún cuando la mayoría tiene miedo de admitirlo". No obstante su relación homosexual más constante y duradera fue esa que sostuvo hasta siempre con Randolph Scott. A pesar de los matrimonios y divorcios del uno y del otro, y a pesar de los otros, jamás se agotó, al parecer, la fuente de su mutuo cariño. A mediados de los años setenta, el maitre del Hotel Beverly Hillshire, en Los Angeles, pudo comprobar que aquel par de luminarias del cine, que paralizaron el corazón de millones de mujeres solteras y casadas de todo el mundo, y que cenaban allí a solas en el fondo de su restaurante, envejecidas, sentadas cerca de una ventana y hablando quedo bajo la luz de la luna, todavía se agarraban, como en sus buenos tiempos, las manos cómplices por debajo de la mesa.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Película TE QUIERO, TÍO
Peter Klaven (Paul Rudd), un exitoso agente inmobiliario, acaba de comprometerse con Zooey (Rashida Jones). El problema es que se da cuenta de que no tiene ningún amigo íntimo que pueda ser su padrino de boda. Trata entonces de remediar esta situación por medio de una serie de citas. Es así como conoce a Sydney Fife (Jason Segel), un chico tan testarudo como encantador y con el que inmediatamente se siente a gusto. Sin embargo, cuanto más crece esta amistad más se deteriora la relación de Peter con su novia, y llega un momento en que no tendrá más remedio que elegir entre ella y Sydney.
¿PAUL RUDD ES GAY?
Más y más celebridades admiten cada año que son gay, pero este no es el caso de Paul Rudd ya que nunca lo admitió. Aunque Paul Rudd siempre ha negado ser gay, los medios de comunicación creen que siempre hay una oportunidad de que algún día nos despertemos con la noticia de que Paul Rudd es gay.
Por más que algunas voces del sector de la comunicación y webs de internet han especulado sobre su posible homosexualidad, no existe ninguna clase de indicio que pueda corroborar que Paul Rudd es gay. Pese a ello, las especulaciones sobre si Paul Rudd es gay siguen presentes en determinados rincones de la prensa rosa y páginas web, evidentemente sin ningún tipo de fundamento.
Paul Rudd nació el domingo 06 de abril del 1969 y tiene 44 años. Su trayectoria profesional le ha llevado a aumentar su popularidad en los últimos años. Te quiero, tío se encuentra entre sus producciones más recientes y ha sido, sin duda, una de sus películas más comentadas.
lunes, 16 de diciembre de 2013
MUERE UN GAY MARAVILLOSO
Fue una leyenda viva y lo seguirá siendo tras su muerte. Peter OToole puso fin a su larga travesía de 81 años, apurada hasta la última gota. El inmortal "Lawrence de Arabia", ocho veces nominado al Oscar y ocho veces relegado a la categoría de "dama de honor" (en palabras propias), falleció este domingo en el hospital Wellington de Londres por "una larga enfermedad" no especificada.
Cuarenta años atrás, el actor irlandés había aplazado su cita con la muerte por una pancreatitis aguda, fruto de su adicción a la botella, que nunca ocultó hasta ese mismo momento. A finales de los setenta anunció que dejaría de beber (verdad a medias) y antes de cumplir los ochenta proclamó su jubilación del cine y del teatro, aunque el veneno de las tablas volvió a morderle en los últimos meses. Tal vez porque ya sabía que el final estaba cerca, OToole aceptó una papel histórico a su medida, el del orador Cornellius Gallus, en una película de romanos: "Catalina de Alejandría". A las órdenes de Michael Redwood, OToole interpreta a uno de los sabios que defiende a la mártir cristiana de la ira del emperador Constantino el Grande.
OToole no pudo resistir la tentación y se integró a un auténtico batallón de veteranos actores británicos (Joss Ackand, Steven Berkoff y Edward Fox) para su definitiva despedida del celuloide, siete años después de su octava y última nominación al Oscar por "Venus" y al cabo de una década del Oscar honorario que no consiguió redimirle de las estatuillas no ganadas. Su hija Kate OToole dio la cara ante los medios para comunicar su muerte y anunciar la celebración de un sepelio que en el que se rendirá homenaje al actor con "música y las buenas vibraciones que él hubiera querido", intentando mantener hasta el epílogo de su vida el espíritu indomable del "loco irlandés", como le llamaban sus viejos amigos.
"La familia aprecia mucho las muestras de cariño y amor que han llegado de todo el mundo", declaró Kate OToole. "Estamos realmente desbordados y damos las gracias desde lo más profundo de nuestro corazón".
El "premier" británico, David Cameron, hizo un alto en su pausa dominical para rendir tributo al actor: "Mis pensamientos están con la familia y con los amigos de OToole. Su interpretación en mi película favorita, "Lawrence de Arabia", fue realmente asombrosa.
'Un gigante del cine y del teatro'
La muerte de OToole, como la de Mandela la semana pasada, fue una de esas ocasiones contadas en que las que se detienen las transmisiones de televisión y se adelantan los boletines de radio. "Peter apuró hasta el último momento de su vida, ¿acaso no es verdad?", anunció en Sky News el presentador Michael Parkinson, rompiendo con la letanía habitual en estas ocasiones. Aunque el homenaje más sentido fue el que llegó desde su nativa Irlanda. El presidente y poeta Michael Higgins, amigo personal del actor, dejó de lado el hecho de que su país salía ese día mismo del rescate financiero y quiso recordar así al monstruo escénico: "Irlanda y el mundo han perdido a uno de los gigantes del cine y del teatro". "En una larga lista de papeles estelares en los escenarios y en las pantallas, Peter puso muy alto el listón como actor", reflexionó en voz alta Higgins. "El siempre tuvo un profundo interés en la literatura, y un amor particular por los sonetos de Shakspeare". Sin necesidad de guión, Higgins trazó acaso la semblanza más completa de OToole a los pocos minutos de su muerte: "Aunque fue nominado al Oscar en ocho ocasiones, y recibió una estatuilla honoraria de sus compañeros por su contribución al cine, su mayor compromiso fue siempre el teatro. Quienes le vieran en papeles como Lawrence Arabia en 1962, o en el de Enrique II en "Becket", o en "El león de invierno" o en decenas de películas, siempre reconocerán en él la vida consagrada al séptimo arte".
sábado, 14 de diciembre de 2013
EL IDEAL DE BELLEZA VARONIL.
La belleza es el resultado del proceso y juicio mental de comparar a cada persona u objeto que vemos con un ideal hipotético, imaginario y aparente que representa su paradigma o arquetipo estético. Cuanto más se acerque la persona que miramos al ideal, más bello será. Cada cultura tiene su ideal de belleza y este cambia según la época y por supuesto dentro de ciertos límites de persona a persona.
¿Pero cuál sería el ideal de la Belleza Masculina? Hay algunos rasgos comunes, unos de ellos son los hombros y pechos desarrollados que dan una apariencia de “V” del torso, brazos fuertes y cintura más o menos estrecha, tal como lo fue el ideal de la belleza masculina en el arte grecolatino clásico. Los hombres que poseen la apariencia de estatua griega son considerados bellos y por lo tanto los hace además ser considerados sexualmente apetecibles, porque belleza y erotismo están muy ligados.”
También podemos interpretar que los atributos corporales que definen a un hombre como "bello" son considerados también sinónimo de fuerza física y potencia sexual, de capacidad de defensa y ataque, y muchas veces de manutención, sin embargo este último, ya no es importante y casi no se somete a consideración pues como conforme avanzó la civilización, los atributos físicos dejaron de hacer a un hombre mejor proveedor para la pareja.
Quizás haya sido en la Grecia antigua en donde se le dio más importancia a la belleza masculina. Sin embargo, después de la época grecorromana, el que un hombre fuera o no bello dejó de ser considerado importante. En contra de lo que había pasado en la Grecia clásica, en la época cristiana, el ideal estético se volvió femenino, tal vez el culto a la virgen, o la vinculación del cuerpo femenino con la reproducción y la maternidad, por ejemplo busto grande y opulento, caderas amplias y las redondeces de las formas.
No obstante, y como vemos hoy en día, el ideal de belleza masculina ha vuelto a tomar parámetros dentro de los ideales estéticos generales y mundiales, cada vez vemos más publicidades y arte donde se muestra la belleza masculina. En la actualidad los modernos Apolos y Adonis aparecen en todo tipo de publicidad mostrando sus musculosos cuerpos de gimnasio. El torso masculino se ha convertido desde hace algún tiempo, en la imagen más poderosa de la publicidad, ya que resulta atractivo para hombres, mujeres, gays y heterosexuales. El cuerpo masculino de este modo ha empezado a ser también un “objeto de consumo” por la publicidad. Por otro lado, en el arte vuelve a aparecer el cuerpo masculino tratado como un objeto bello en si mismo, como queda patente en la fotografía y otras artes así como en la literatura y el cine.
Durante los años sesenta y setenta el ideal de la belleza masculina era más andrógina, debido a la filosofía de la igualdad de sexo que tuvo durante esa época y el movimiento hippie, sin embargo en los ochenta aparece la cultura del gimnasio y los aeróbicos, el hombre se empieza a preocupar por presentarse saludable y fornido. En pleno siglo 21 vuelve a tomar fuerza el ideal clásico griego, cuerpos delgados pero musculosos con el mínimo de grasa corporal, pero además se le agrega un cuidado extremo, pieles suaves y afeitadas, siempre peinados y bien vestidos.
En realidad el ideal estético impuesto hoy en día de la belleza masculina, es el ideal que se impuso entre los gays u homosexuales a partir de los años 80, sólo tendríamos que ver el trabajo artístico de fotográfos como Bob Mizer, James Bidgood, Arthur Tress o Robert Mapplethorpe, o los dibujos de Touko Laaksonen ("Tom de Finlandia") o las revistas gay de los años 50 hasta los setenta u ochenta. El ideal de la belleza masculina en los gay o la comunidad homosexual sigue siendo casi la misma que la idealización de la belleza masculina que tuvieron los antiguos griegos y romanos, con la diferencia que mientras los antiguos grecolatinos y posteriormente los artistas del renacimiento y del barroco (en realidad en casi toda la Historia del Arte) no insinuaban los genitales o estos eran minimizados, hoy en día se acentúa la presencia de los genitales como una parte estéticamente importante y vital del cuerpo de un hombre.
martes, 10 de diciembre de 2013
GEORGE CLOONEY DICE QUE ES GAY, GAY
El actor deja en el aire una respuesta a la revista Esquire acerca de su siempre cuestionada orientación sexual
La orientación sexual de George Clooney siempre ha dado de qué hablar y ha sido tema de debate en todas las publicaciones del corazón de medio mundo. Ahora y con motivo de una entrevista que le ha realizado la revista Esquire, George Clooney ha respondido de manera ambigua a una pregunta que sobre este tema le realizaba la publicación.
Esquire realizó una entrevista muy original a modo de cuestionario a George Clooney. Una de las preguntas trataba el tema de que en una web se decía que "George Clooney es gay, gay, gay" y a esta el actor respondió que la información era falsa, "pues el último gay sobraba".
George Clooney contestó de manera irónica a todas las cuestiones y justificó la desaparición de sus bellas novias en el hecho de que se las come. Sin embargo, sus respuestas tan simpáticas no quedaron ahí y hubo muchas más para el recuerdo.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
LA PARADÓJICA HIPOCRESÍA CHECA
PARADOJA EN CHEQUIA…¿De veras es usted gay?
Por Andrés Bacigalupo
El mismo país que produce y exporta una significativa cantidad de películas pornográficas para el mercado gay, exigía —hasta hace un par de meses— una insólita “prueba” de homosexualidad a los solicitantes de asilo.
Hace exactamente dos décadas las tropas soviéticas abandonaban definitivamente Praga y la llamada “Cortina de Hierro” se terminaba de ajar, irremediablemente, frente a los ojos de sus habitantes. El comunismo gris, tan opuesto al consumismo multicolor, se volvió asunto de nostálgicos. Las nuevas generaciones prefirieron muy pronto la voluptuosidad de Hollywood, las hamburguesas de McDonalds y, en suma, ese “modo occidental” de vivir la vida.
Sin dejar de registrar que no todos los colores de ese cambio fueron precisamente radiantes (el desempleo poscomunista se ensañó con unos cuantos millones), es innegable que la apertura cultural llevó consigo un abanico de consumos culturales antes inexistentes o poco difundidos. Entre ellos, la pornografía.
Pero lo particular del caso checo no ha sido tanto la recepción de la pornografía (que fue poco problemática para una sociedad que ya se destacaba por ser la más atea del este europeo) como su conversión a país productor. Y de un tipo muy específico dentro del género: el porno gay.
Pero lo particular del caso checo no ha sido tanto la recepción de la pornografía (que fue poco problemática para una sociedad que ya se destacaba por ser la más atea del este europeo) como su conversión a país productor. Y de un tipo muy específico dentro del género: el porno gay.
¿Cómo ocurrió? Muy simple: la misma lógica de rentabilidad que relocalizó la fabricación de zapatillas desde Estados Unidos a Indonesia guió a los productores estadounidenses de pornografía gay. Encontraron buena materia prima (muchachos lindos, o al menos del tipo preferido entre la comunidad homosexual estadounidense) y ventajas competitivas (léase, sueldos bajos disciplinados por la falta de empleo, sobre todo entre los jóvenes).
En un reportaje reciente de Global Post la periodista Iva Skoch se metió tras las bambalinas del porno gay checo y se encontró, entre otros, con William Higgins, veterano productor del género. Este estadounidense de 67 años lleva unos cuántos radicado en Praga y ha corroborado cuán efectivo es el anzuelo del dinero fácil en un mercado laboral precario.
La otra constatación interesante de Higgins es que los actores del porno gay en República Checa son, en su mayoría, heterosexuales. “O al menos así es como se describe el 90 por cierto”, destaca Higgins. En ese porcentaje está también un tal Justel, que nació después de la caída del Muro de Berlín y que, apunta Skoch, se ofende si le sugieren que es homosexual. “Sólo es por el dinero”, insiste.
La porno-prueba
En el mismo país donde el dinero contante y sonante hace posible “cambiar” la orientación sexual de algunos hombres (al menos en el set de filmación), parece una absurda ironía que los homosexuales “verdaderos” llegados desde el exterior hayan sido sometidos a un insólito test de comprobación. Y aquí, otra vez, entra la pornografía, pero de una forma muy peculiar.
Actualmente, la homosexualidad es ilegal en más de ochenta países, la mayoría de ellos árabes y africanos (incluso en Arabia Saudita, Irán, Sudán, Yemen, Mauritania y Afganistán se la castiga con pena de muerte). Esta situación fuerza a muchos homosexuales a abandonar sus países de origen, dónde además de correr un riesgo cierto de supervivencia, deben vivir en el armario eterno.
Este tipo particular de emigración se ha intensificado en la medida en que muchas naciones —sobre todo europeas— le han abierto las puertas a aquellos que arrastran el padecimiento de la homofobia más rampante. Aunque esas puertas a veces se bambolean de un modo confuso. Al calor de los procedimientos burocráticos y de lo peculiar de sus historias, los solicitantes de asilo no siempre pueden probar fehacientemente que son perseguidos por su condición sexual. Algunas autoridades migratorias, como las checas, necesitan algo más que testimonios. ¿Cómo saber si este muchacho sudanés dice la verdad o nos está fabulando una vida que no tiene ni tuvo sólo para acariciar el “sueño europeo”?
Actualmente, la homosexualidad es ilegal en más de ochenta países, la mayoría de ellos árabes y africanos (incluso en Arabia Saudita, Irán, Sudán, Yemen, Mauritania y Afganistán se la castiga con pena de muerte).
La “ingeniosa” tentativa de responder a ese interrogante se tradujo, por insólito que parezca, en la visión de una película pornográfica. En términos médicos, se llama “plestimografía peneana” y consiste en que el solicitante de asilo es obligado a ver una película pornográfica de contenido heterosexual. Si registra una erección, se puede concluir que ha mentido: es un heterosexual que intenta obtener su condición de refugiado a partir de un engaño.
Pero las cosas no son tan simples. El controvertido test checo no tardó en generar repudio tanto de parte de asociaciones gays como de grupos de protección de los derechos humanos. Para la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA, por sus siglas en inglés), el método no sólo es de dudosa validez sino que atenta contra la intimidad y privacidad de los solicitantes de asilo.
Tras el eco mediático, las autoridades checas han anulado finalmente la prueba “falométrica” y volverán a las tradicionales entrevistas para detectar la autenticidad de las orientaciones sexuales esgrimidas. Fronteras adentro, mientras tanto, aquellos jóvenes checos necesitados de dinero jurarán a cualquiera que su heterosexualidad es sólida y sin fisuras, pero que “trabajo es trabajo”.
Así, el país que exporta muchos “gays” ficticios a través del triple X se cuida de aceptar a falsos homosexuales en la realidad. No debería extrañarnos: supimos desde el comienzo que la globalización se lleva mejor con la circulación de mercancías que con la de personas.
Lo que sin duda pocos sabíamos es que la pornografía podía actuar como una suerte de “detector de mentiras” en el área migratoria. Un detector que se lleva a las patadas con la ciencia y los derechos humanos y que, bajo el declamado propósito de ayudar a alguien, termina haciendo todo lo contrario
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